18.8.12

Cosas que no deberías saber, pero aquí están.


"My shadow runs with me, underneath the big wide sun, my shadow comes with me as we leave it all... we leave it all far behind".



Te voy a decir la verdad. Sólo porque confío en que no revelarás nada de lo que aquí escribo.

¿Sabes?, creí que todo sería más fácil. Más fácil respecto a todo. Yo venía con un plan trazado en meses de anticipación pero estando aquí toda la perspectiva cambió. Sí, siempre todo ha girado alrededor de mí, de lo que quiero y de cómo lo quiero. No es egoísmo, repito, es amor propio. Si se trata de mí, creo que lo justo es anteponerse por cualquier cosa, ¿no?

De un momento a otro todo había dado un giro de no sé cuántos grados moviendo mi mundo de manera que lo que tenía pactado se fue a donde se van los calcetines impares. No sé si fue falta de voluntad mía o no estaba tan convencida del plan que tanto he mencionado.

Y sí, pasó todo lo que me dijeron que pasaría. Alguna vez, platicando con alguien por teléfono me dijo: "¿pero estás consciente de que acá estarás sola?, ¿de que no tendrás a tu séquito de seguidores para ir por ti a la hora que te plazca?, ¿que estás en un lugar muy cómodo donde eres el centro de atención pero aquí no serás más que eso, una más?", estaba consciente y me aterraba la idea. Yo era una niña buena, la princesa de papá... Tan lo era que cuando quise, era incapaz de hacer las simplezas más absurdas. Juro ser más independiente en mi próxima vida, sé que aún me queda una.

¿Sabes?, me da pavor que llegues a ser como yo. Sí, tú, el que está leyendo. Un cobarde, miedoso, que posterga y posterga hasta que se da cuenta que está por cumplir treinta y siempre tuvo su maleta llena de pretextos para no permitir probar si sus alas funcionaban. Uno mismo las hace inservibles y eso es lo más triste para un terrenal, saber que puedes inventarte alas y no dejarlas abrirse.

¿Sabes?, en verdad todo esto ha sido muy difícil. Yo estaba acostumbrada a otras cosas. No lujos, quizá, pero sí comodidades. Nada me faltaba; tenía una casa donde resguardarme del frío, una cama con cinco cobijas y muchas almohadas para dormir a pleno, comida nunca me faltaba, compañía... menos. 

Entonces llego a un lugar donde, como me habían dicho, era sólo una más, situación que en parte me gustaba pues estaba algo harta de ser tan localizable en mi ciudad. Independientemente de eso, todo me parecía triste y desolador. Este lugar es hermoso, la gente lo es más. Era el sentir lo que no me permitía creerme parte de ella. Aquí no tengo nada más que a mí y mis capacidades, mismas de las que también me están haciendo dudar, entonces sí, quizá no tenga nada. Supongo es cuestión de tiempo.

¿Sabes?, estando lejos el frío quema por dentro y se siente que la sangre se congela. Se extraña el doble, incluso a personas que ni recordabas que existían, el hambre no sabe llegar y no te queda más que dormir para ver qué depara el día siguiente, escuchas voces y crees que es algún conocido pero no, sólo tienen el mismo timbre de voz. Todo se maximiza y de repente te ves en un ciclo del que ya no sabes cómo salir.

¿Sabes?, valora, valora mucho, valora todo. Desde un vaso con agua porque no sabes cuando tendrás sed, hasta un plato de comida porque tampoco sabes cuando volverás a comer. Y te lo digo porque sé que no lo dirás, pero hubo días en que preferí comer orgullo antes que pedir ayuda. Nunca pensé llegar a estar en una situación así, comiendo un día sí y dos no, a veces porque no recordaba comer, otras porque no tenía hambre y las más extremas porque no tenía qué. Todo por no tener la humildad de decir "necesito ayuda, estoy rota. También quebrada.". Finalmente acepté, era mucha mi pena pero era más la necesidad. Este escrito no es para provocar lástima, no soy de esa especie, no me gusta lamer ni que me laman heridas, para eso están los mediocres, los que no quieren salir de su agujero y entre ellos se entienden perfecto. Esto te lo cuento sólo como experiencia.

¿Sabes?, he pasado tantas cosas que muchas todavía no las digiero. Desde platicar con un payaso a las seis de la mañana hasta compartir la mesa con un "señor puta", sí, eso me dijo que era y es la historia más triste que he conocido estando aquí. Lo del ambulantaje es decadente también, pero es tanto que terminas acostumbrándote a él. Hay algo, no sé qué sea, suerte no, no creo en ella, que siempre me permite llegar bien a casa. 

¿Sabes?, conocí una calle llamada "Artículo 123", tampoco se lo digas a nadie, me la habían mencionado y no podía quedarme sin conocerla. Uno de esos días tomé mi tarjeta del metrobús, dejé los celulares en casa y me dispuse a buscarla. Me perdí, sí, me expuse mucho pero mi morbo me superó al haberme dicho que estaba plagada de vagabundos. Sí, el olor era fétido, no sé cómo hice para no vomitar pero me contuve. Al contrario del sentido del olfato, el de la vista estaba maravillado. No, no me daba el mínimo gusto ver personas viviendo en esas condiciones, soy humana, pero todo era negro, gris, café y algunas gabardinas color verde militar que por ahí se colaban en el paisaje; montón de papeles, cartón, llantas, tambos y algunos conos naranjas. Era como haberme metido a un libro, pero sin hablar, era un lector viendo un libro, eso era. Antes de eso, vi en internet que había pleitos constantes pero no fui testigo de alguno. Yo estaba del otro lado de la calle y sólo veía desde "la barrera". He visto la pobreza de frente, con nombres y apellidos pero siempre fue en ambientes rurales, nunca en un lugar tan cercano a un centro histórico, es irónico que una calle así se encuentre tan cerca de uno de los hoteles más lujosos de la ciudad, causalidades' de la vida, tal vez. Esto no lo sabe nadie y regaños me sobrarán, "eres muy confiada, Sandra". Fue extraño, no tuve miedo porque sabía que no era más que ellos. No podían quitarme nada que no me hubieran quitado antes, digo, hace un par de años me quitaron la fe en la gente y tardé mucho en recuperarla. Tampoco fue fácil pero yo camino despacio.


"Empty pockets will allow a greater sense of wealth"

¿Sabes?, estando lejos se valora más pero se trata de extrañar menos, de lo contrario te aplastas tú solo. Quienes me conocen saben lo difícil que ha sido fingir que no quiero verlos o que ya logré distanciarme. Nada de eso ha pasado y por mucho que te alejes, cuando tus raíces están tan bien ancladas, siempre serás de ahí. Tu lugar.

¿Sabes?, deberías hacer un viaje solo. Lo más probable es que no sea lo que esperabas. Lo más probable es que sea mucho mejor.

¿Sabes?, ignoramos muchas cosas. Eso sí lo sabes.






"When you want more than you have you think you need, and when you think more than you want your thoughts begin to bleed... I think i need to find a bigger place, cause' when you have more than you think, you need more space"



Sí, espacio.

21.5.12

Del temor y los mismos viejos miedos.


Escribir sobre lo que sea siempre será difícil, mucho más si sabes que alguien más puede leerlo.

Estamos en la época en que gozamos de todas las herramientas para ser usadas en nuestro beneficio pero lo único para lo que tenemos habilidad mental es para evitar el ridículo. Mismo que se traduce al miedo a la burla de otro por uno mismo.

No cantamos por temor a que critiquen nuestra no muy agraciada voz, no escribimos por temor a que lean lo que quizá pueda exceder el límite de lo personal y alguien pueda ser muy listo e interprete metáforas descubriendo nuestras proyecciones más escondidas. No usamos colores llamativos por temor a ser señalados porque, para muchos, existe un tope para poder usar algún color en nuestra vestimenta, a tal edad, para algunos está socialmente mal visto salir de la gama de tonos grisáceos o neutros. Estamos grises por fuera y con ollín por dentro. No ponemos tinta sobre nuestra piel por temor a que un corporativo rechace nuestra solicitud de empleo. No sonreímos descaradamente por temor a mostrar nuestra dentadura que no es perfecta, triste y ciertamente los que sonríen así, son los que menos ganas tienen de dibujarse sonrisas en el rostro. No nos acercamos a esa persona por temor al rechazo, incluso sabiendo que de un "no", no puede pasar. No opinamos porque en este país la palabra libertad ya es subjetiva y tememos a las represalias. ya ni siquiera volteamos a ver el sol directamente por el temor al daño que éste pueda causar a nuestros miopes, astígamtas y defectuosos ojos. No tomamos clases de nada nuevo porque, damos por hecho que fracasaremos y el temor vuelve, como el niño que te molestaba todos los días poniéndote un apodo diferente a la hora del recreo en la primaria. Siempre temor.


"the same old fears"


Vivimos en tiempos donde tenemos todo de nuestro lado y al contrario, vamos dejándolo pasar por el juicio de alguien más que, irónicamente, también teme a ser juzgado.


Es el tiempo en que con frecuencia la gente ya no sabe sonreír sin segundas intenciones, donde todo es corrompible, donde día tras día te enteras de que a alguien "le llegaron al precio", los ideales eran de hielo, con este calor, ¿cómo pueden mantenerse, verdad? sí, hay qué comer pero ¿bajo qué precio?. En el ahora "valor/valores", sólo se respeta en la RAE. Nuestros tiempos de abundancia y a la vez, el índice de personas que no tenemos idea de con qué llenar los vacíos que nos quedan va a la alza. También es ese tiempo.


Estamos sucumbiendo al "ser robot" para remplazarlo por el "ser humano", una máquina que opera otra máquina sin criterio, sin sentir, dejándonos guiar por unos cuántos que forman un círculo vicioso siendo manejados por alguien con mayor jerarquía.


De niños nos enseñaron el concepto "libertad" que hasta que terminas secundaria, bachillerato quizá, crees que existe. Después te das cuenta que es una libertad a medias. Si ser libres significa que no exista un certificado de pertenencia con el nombre de nuestro dueño, lo somos desde ese punto de vista. Lo difícil viene más tarde, cuando de repente razonamos que nuestra libertad se coarta al momento de que a alguien que goza de mayor poder que nosotros, no está de acuerdo con lo que expresamos ya sea por diferencias ideológicas o porque simplemente no le favorece. Por lo mismo, si esto así se manejará durante cierto tiempo, entonces desde infantes deberían prepararnos para saber que en edad adulta el concepto de libertad es casi utópico y que gozarás de una libertad tibia, impuesta y no propuesta. Formarnos desde niños para entender que siempre seremos parte de un sistema cíclico, viciado, bien organizado y que, te guste o no, deberás adecuarte a él. Prepararnos desde que tenemos memoria para saber que ser libres no es lo que dice un diccionario sino lo que nos permiten hacer unos cuántos que tienen más poder que la mayoría.


Seguimos en la etapa en que quizá somos muchos queriendo levantar la voz pero siempre seremos la marioneta de otra marioneta. En donde la gente, lo he dicho antes, llora más y ríe menos, llora más por desamor y ríe menos por déficit monetario. Mire, de amor, nadie muere, muere porque el idiota deja de comer, porque decide sufrir; tampoco de dinero fallece, es posible que se lo traguen las deudas, le provoque un infarto por el estrés o, en el peor de los casos, se cuelgue de la viga de su patio mientras sus hijos van a la escuela. Bonito escenario, traume a su familia porque no pudo pagar la hipoteca de la casa, por comprar a 48 meses sin intereses o por darse las vacaciones que usted sabía no podía costear, todos sabemos hasta donde tenemos permitido, que no lo consideremos, es responsabilidad propia. La ambición para dejar a un lado la mediocridad es permisible, pero a costa de lo que sea es despreciable, una reverenda basca. 


Es hora de cantar lo más fuerte que puedas, subir a un cerro y gritar lo que te apetezca, lo que ames o lo que te moleste. Hora de sonreír con tus dientes imperfectos; muestra las resinas, las amalgamas y los puentes, también esas son heridas de guerra y las heridas de guerra como lo que son, hay qué portarlas con orgullo porque traen una historia detrás. Es hora de voltear al cielo con tus pies descalzos hacia arriba y morir de la risa porque una paloma te cagó el cabello, o la cara, o la mano que está entrelazada con la tuya mientras le encuentras forma a las nubes. Es hora de que madures y no te escondas de la lluvia, ella no lo hace de ti, porque aunque arruine tu bonito vestido o tu cabello perfecto, a las 5 de la tarde puede provocar el arcoiris más brillante que pudieras haber visto, te dará el olor que quisieras guardar en una cajita para cuando extrañes el agua sobre la tierra y poder aspirar con la fuerza de tus pulmones, como queriéndote tragar el olor a tierra mojada. Es el momento ideal para caerte y reírte de ti mismo.


Estamos en edad de hacer el ridículo y tener historias que contar a nuestros descendientes. Las mismas historias que contaremos una y otra vez, como nuevas cada que alguien pida que hablemos de ellas. Porque lo senil será nuestro compañero después de los setenta años. 


Dicen que de los errores se aprende, si no aprendiste, entonces el error fue echado en saco roto y el dolor de aquel momento también. Aprender a deshacernos de los miedos de siempre y como va. Sabemos que después del suelo, sólo hay un infierno (que sólo los muertos saben si existe) esperándonos con sus puertas abiertas.


Anímese a ser lo que quiera ser, pero sea el mejor...


"don't be, another brick in the wall"


Soy muy pertinente cuando no se trata de mí, ¿le doy un consejo?, haga lo que le dé la gana, las consecuencias vienen en bolsas biodegrables, no les tenga tanto miedo.


El temor entre muchos, se convierte en partículas poco visibles.





Y haciendo referencia a un genio musical inglés:


 "together we stand, divided we fall".








Este texto fue escrito el 28 de mayo de 2011, no tenía tinte político alguno. Ahora tampoco, gozo de la libertad de expresión que, todavía, me queda



9.5.12

¡A la madre!


Comencé a llorar cuando le hablé sobre algunos sueños que había tenido años atrás. Se rumora que fue a partir de eso que, inconscientemente, opté por dejar de dormir. “Si voy a soñar esos escenarios, prefiero estar despierta siempre”, le dije. Ella sólo fruncía el ceño como soportando la gota de su ojo izquierdo que quería salir pero estaba, muy pertinente el lagrimal, esperando el momento adecuado para escupir el llanto.

Y comenzaron las verdades. Verdades que debieron haberse dicho hace doce años pero el juego favorito de las familias es el tabú, es fácil la mecánica y creo que muchos la conocemos: vetas un tema y todos hacen como que no pasó, tiempo después sale a flote la escoria que ahí se guardaba.

“Todas las familias felices se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera”, lo dice Tolstoi y yo le creo. Todas las familias son felices cuando se respeta el tópico que se establece involuntariamente. Todas las familias saben de qué no se debe hablar o cuándo se debe callar. Todas las familias son el retrato perfecto para ellas mismas. Cada una carga su tragedia y sólo ellos saben qué contiene la maleta que está en la recámara principal.

Me senté recargada en el pilar azul de la cocina y comencé a lanzar historias a nombre de alguien más cuando no eran más que las propias. En quince minutos descubrió que estaba hablando mí. La señora comenzó a llorar. “- No pensé que sufrieras tanto. – No es así, no siempre se sufre, nada más me tocó ficha roja en la tómbola, no te preocupes. – De haber sabido que ibas a ser como un payaso, no te habría tenido, en serio, ¿me vas a perdonar un día? – Aquí no hay perdones qué pedir porque no hay motivos para arrepentirse, el sufrimiento es opcional, el dolor no. Quédatelo. – Te oyes tan madura, perdóname todo”. La honestidad está llena de lágrimas, yo no sabía pero con el tiempo lo fui notando. Y anotando también para cada que se me ocurriera ser sincera llevar pañuelos desechables.

No debería, tres años al hilo he hecho llorar a la mujer que me parió en días previos al de la madre. Creo que es para recordarle lo bien que ha hecho su papel. Tres años llorando tres horas en sus brazos, como si tuviera ocho de nuevo, con el miedo de la chiquilla que odiaba la lluvia porque creía que iba a matar a su papá en un accidente automovilístico cuando eran las diez de la noche y él no llegaba. De repente me convierto en la niña que quedó paralizada y tuvo que ir en silla de ruedas ante una tormenta mientras la querían evangelizar en el catecismo. Yo digo que era el Diablo rehusándose a mi educación católica, ahora inexistente, mi madre dice que soy sensible y que no le gusta que mencione al Diablo porque puede aparecer cuando menos lo imagine, nada más. 

“- El Diablo, si es que existe, ya está entre nosotros, ma’. – Te digo que no lo menciones, exista o no. – Le tienes más miedo a algo que te han inventado para controlarte que a todo lo que está a tu alrededor. Le tienes miedo a la palabra por sí sola. Así somos, le tenemos miedo a las palabras, sólo que tú le temes a otras diferentes a las mías”. Siguió llorando, pidiendo perdón por, según ella, haberme traído a este mundo que ahora me parece tan feo.

No había motivos para pedir perdón, ni de ella ni míos, pero insistía en pedirlo.  “- ¿Quieres que te perdone por nada?, bueno, prométeme algo, si es para que te sientas tranquila, dime que harás lo siguiente.  – Tú dime, que yo lo haré. – Va. Pon atención, que no quiero que se te pase nada y te lo voy a enlistar. – Ya dime.”

 - Prométeme llorar y no tragarte el llanto cuando así lo sientas;
 - Decir lo que te molesta o lo que no te parece;
 - Hacer el ridículo conmigo o sin mí;
 - Abrazar todo lo que quieras, cuando quieras, donde quieras;
 - Dejar de ver para comenzar a apreciar, aprecia, má’, los colores naturales que nos da la tarde son dignos de cualquier postal;
 - Siempre besar la frente de tus nietos, de tus hijos, de tu esposo, de tu prójimo.
- Promete respetar a los demás aunque no estés de acuerdo, no ser prejuiciosa.
 - Cantar y cantar, como si no hubiera canción que no supieras, pero lo más importante, má’…
 - Prométeme nunca dejar de reír, reír de todo y de todos, de ti, de mí, de las desgracias y de los buenos momentos, carcajear hasta que te duela la panza, contagiar una risa al que esté al lado tuyo. Cada vez la gente ríe menos y llora más, yo quiero ver llorar a la gente de risa, hasta que sientan vomitar de no poder más. ¿Quedamos?

Ya, la vida me dio una madre muy llorona y siguió así hasta que la mandé a dormir. Si por mí fuera, cada uno sería mi madre para hacerlos prometer lo mismo pero no todo se puede. Eso sí, la risa como filosofía de vida la convierte en más llevadera, me han contado. Quizá este no sea el espacio correcto, quizá me vale madre decir que puedo sobrevivir de orgullo en pensar dónde me tocó nacer, quizá es mi escrito y aprovecho para derramar toda la cursilería que me apetece, en un momento todo puede convertirse en un quizá.

Ah sí, remató con un: “respira profundo, todo se pasa, por si no te acuerdas, lo tienes en la nuca, ya verás, mi niña, no todo está perdido, ni se va a acabar, la vida es un picnic”. Fobia, siéntete soñado porque una señora de 58 años sabe un fragmento de tu canción.

“Porque la vida es una, má’, y ya estamos aquí”.


Se lee difícil, pero yo también tengo madre. 

21.2.12

Escribe.



Escribe.

Escribe hasta que ya no sientas las yemas de los dedos.
Hasta que te canses de vomitar porque no puedes decirlo.
Hasta que te canses de llorar porque no quieres ser visto.
Escribe hasta cuando sientas que no tienes nada que escribir.
Escribe en el aire, en la arena, en el agua, en el hielo.
Escribe en la espalda de a quien tanto quieres o quieres querer.
Escribe llorando, escribe sonriendo, escribe dormido...
Escribe al cielo, al infierno, al purgatorio, o a dónde Dante te haya acomodado.
Escribe a los vivos, a los muertos, a los animales, a los inconscientes.
Escribe a lo que creas que te escucha.
Escribe a aquel al que odias o al que sientes que no te ha perdonado.
Escribe gritando a quien no te quiere escuchar, 
Escribe desde el cielo, desde un barco, desde una montaña. Escribe con carbón, con lodo, con cal, con sal, con sangre.
Escribe con tu conciencia tranquila o deja que el diablo lo hagan por ti.
Escribe todo, escribe siempre.
Escribe lo que te dé pena gritar, escribe amor, escribe coraje, escribe repudio o ternura.
Escribe al dios de tu preferencia, a la roca en la que creas, a los números… A la naturaleza.
Escribe prosa, escribe poesía, escribe rimas, escribe versos, escribe random, hay un momento en que las letras toman vida y ellas solas saben cómo acomodarse para formar las palabras precisas.

Escribe hasta que sientas que te has terminado el espacio, no te preocupes, siempre habrá tierra, aire, luz, agua y espacio para seguir haciéndolo. 

Al final de cuentas, todos somos palabras, porque el que no dice lo que siente, se pudre por dentro. 

Take a sad song and writing' better...

7.12.11

Give peace a chance.

En cooperación de algunos usuarios de Twitter y Facebook, se adjuntó un mixtape en conmemoración a la muerte de un grande entre los grandes, si son gustosos, ahí la liga para descargar. A menos de un día del aniversario 31de la muerte de John Lennon sólo podemos hacerle honores perpetuando su música.

http://www.mediafire.com/?3krv8ykp978jdmt

Sin música la vida sería un error, y no lo dije yo, que conste.

The man of the hour

The man of the hour está cansado. cansado de mí, de tí, de todo, él no ve en el espejo un ente que quiere aplastarlo pero lo ve en la realidad, eso es lo más preocupante.

The man of the hour está triste. Sus ojos no brillan de gusto como alguna vez lo hicieron, brillan frecuentemente por la lágrima que siempre está al borde de rodarle por las mejillas, mismas que hasta hace unos años eran rozagantes.

The man of the hour se observa en cualquier superficie reflejante. Se toca las canas, las arrugas, las ojeras que le han causado los años, dice que cada vez es más feo e inservible.

The man of the hour ya no ríe. Antes era fácil arrancarle sonrisas, creo que ha perdido la idea de cómo se esboza una.

The man of the hour ya no me abraza. No se acerca mucho y platica de cosas burdas con su hija, ¿qué comiste?, ¿dormiste? y una cantidad de etcéteras que no cabría en este escrito.

The man of the hour ya no es un roble. Poco a poco se ha convertido en una cosa que se dobla, plástico sería una descripción muy severa, ahora camina encorvado y no usa bastón porque su orgullo no se lo permite.

The man of the hour siempre mira a la nada. Me recuerda esas imágenes de Jesucristo cuando ve al cielo, como pidiendo clemencia por algo, algo que desconocemos.

The man of the hour ya no me ve a los ojos, parece que también ha olvidado cómo hacerlo.

The man of the hour vive preocupado, por lo que hizo y por lo que no pudo hacer, tiene la idea de que la mediocridad de sus vástagos es culpa suya, cada quién es culpable de lo que es, así nomás.

The man of the hour se siente solo, se ve incómodo y todo el tiempo habla de lo que vale su vida según la póliza no. _____ de Banamex. 



The man of the hour quiere ir a misa. Está llegando a lo que su padre alegaba respecto a los hábitos religiosos después de los 55, la gente que va envejeciendo reza porque va en cuenta regresiva y tiene menos tiempo para pedir perdón por los daños causados. Una oración para que Dios te perdone no borra las palabras que lograron herir a alguien, pero son creencias que se heredan. Dicen.

The man of the hour sabe mucho pero no quiere compartirlo. El tiempo cede un grado de sabiduría que muchos no alcanzamos a comprender. La vejez es un proceso, un verbo, es conjugable, un punto al que llegaremos los que debamos de llegar.

The man of the hour no tiene idea de lo que pasa, cada quién se encierra en sus dolores, en sus pesares y en sí mismo, nuestro grado de egoísmo es tal que no podemos ver cuánto perjudicamos a los otros. Somos una canasta de manzanas, donde una se echó a perder desde hace 16 años +/-, finge demencia, y decencia para pasar desapercibida, la madurez ya pasó y llegamos al siguiente paso. Ahora todos estamos podridos.

The man of the hour me estaba guiando, amando a su manera, ¿por qué él no puede entender la mía?

Esto no es un adiós, ni siquiera por ahora, me rehuso a que "the man of the hour, of my life" reciba su último aplauso, no....al menos no así.


Mi man of the hour está mejor, ese texto fue escrito hace casi tres años, podría agregar mil y un adjetivos de alabanzas hacia él pero creo que me he desgastado en decírselos, a nadie le hace falta saberlos, pero no pierdo nada haciéndolos partícipes de cuánto lo amo.

 

11.11.11

Rise.

"Es todo una gran tragicomedia, demasiado triste para reír, demasiado irónico para llorar, estoy sólo rogándole a un Dios que no puedo creer que exista". (Sin Nada de Nada, Sinew)


Es verdad que necesito agua para beber, alimento para mantenerme y aire para respirar. Tan cierto como música para no podrirme, inspirarme, poder escribir y no morir ahogada en mi veneno. 


Hay días raros, días nostálgicos y días que no sabes cómo archivar, esos que no tienen descripción porque son una mutación rara de cuatro mil sentimientos mientras tú, fuiste fabricado con un cerebro tan pequeño y con una visión tan reducida que no venía con una aplicación instalada para etiquetar días random, días normales, días negros, días plateados, días ignorados, días que no pasaron, días así.


Hoy es uno de esos, de cualquiera de los anteriores, la fecha es lo que menos importa, todo es números a final de cuentas, hasta el caos tiene un orden, dicen. Once del once, del once de los dos miles. Paradójicamente "once" en inglés se traduce al español como "una vez".


Once upon a time a child who wanted to eat the world....


Escribir duele, y quizá excedo el límite de lo personal esta vez pero si no duele, no sale. Hace poco me recomendaron ver una película, "The music never stopped", no recordaba cuánto me gustaban los Grateful Dead hasta que la vi. Sí, temo tocar fibras profundas y colocar navajas en alguna llaga pues no sé quién pueda leer esto, pero esta vez seré egoísta y pues, ya estoy en esto. Sólo el que escribe sabe lo que hay detrás, sólo el que lee y tiene conocimiento del texto tiene derecho a reclamar alguna letra, a escupir en mi cara por ventilar algo que quizá no debería; o quizá también a sentir como yo, a veces enojo, otras tristeza, añoranza, melancolía, nostalgia, o hacer un licuado con todos esos sentimientos para después provocarse el vómito esperando una purga de ello.




No sé si la música que haya escuchado cuando estaba conciente pueda ayudarle a recordar, a situarse, a sentir que sigue vivo o en el mejor de los casos a despertar, la musicoterapia nunca la hemos intentado, de hecho yo no he intentado mucho, soy la cobarde que no se atreve a verlo porque está en cama desde marzo del 2011, oro, a mi manera porque pase lo que tenga que pasar, pero pues como siempre, aquí nunca pasa nada. 


No siempre la vida es como una película, aunque éstas nos llenen de esperanza, al momento en que desfilan los créditos, parpadeas y te das cuenta que tu vida no es esa película que estuviste viendo por una hora con veinte minutos. Mientras ves cintillas de los participantes de ese filme que te hizo creer que algo era posible, alguien más está sentado en una butaca viendo los créditos de la película de tu vida.


De cualquier manera, la música no debe parar, porque hasta en el momento de los créditos, hasta el último segundo, se escucha una melodía de fondo, quizá eso sea la banda sonora de tu "entonces".


"Había una vez un chico que quería comerse el mundo.....y ahora el mundo lo muerde a él".


Exijo mi esperanza de vuelta, o bien, el reembolso de las entradas, tu película no me está gustando,cada vez es más larga, lenta y pesada. No juegues así, ya no somos los niños que se perseguían en mi patio, ya tengo 28 casi y tu 22, dicen que debemos madurar, dejemos los juegos y empecemos una película nueva, aunque no tengamos idea del final. Estoy segura que será mejor que ésta.


Y a pesar de todo, esta noche sólo canto "gonna rise up, burning back holes in dark memories". 




Para tí, para él, para ella y para ellos que nunca leerán estas líneas. 


11-11-11, once, once, just once... Es lo que pido. Descansa.

8.11.11

Pues no hay más, respira.

"Stay with me,.. Let’s just breathe".


Aunque la mayoría de las personas tengan miedo a las heridas de guerra, las cicatrices no son más que un recordatorio cutáneo de algo que sabemos no debemos repetir o, en la mejor de las suertes, agradecer por haberlo vivido.


Hay costras internas que gustan de ser lamidas y por tanto, nunca terminan de sanar. Hay personas que gustan lamer heridas ajenas y espero con todas mis ganas, que esa especie se encuentre en peligro de extinción. Ni los lastimosos, ni los que sienten pena por ellos, son de alguna utilidad, tras su cuello tienen una etiqueta donde existe la leyenda "material desechable", "expira el __/__/__", como fecha de caducidad, entre otras.


El mundo necesita gente roble o al menos que sepan hacerse pasar por valientes, gente con temple que logre salir al campo de batalla aún con el riesgo de salir lastimados, gente que, como ya se dijo, no tema ser herido en un combate, esa que sale de su búnker, sea cual sea la forma que éste haya tomado; así sea bajo tres sábanas, en un cuarto de dos por dos, arriba de un árbol, o en un campo abierto, cada mirada percibe como más le conviene. 


Gente que sale de su burbuja, inhala profundo y se tatúa el "just breath" en los huesos y una vez más en la mente, así, como lo escribió Vedder en esa canción. 


Tan simple, tan cierto, tan DEBERÍA ser. 



"I’m a lucky man to count on both hands 

The ones I love...."

1.11.11

¡Flagélate!

Si tienen alguna sugerencia de canciones cortavenas, ¡pues qué mejor!






Momento de respirar.

Existen canciones que te marcan y no precisamente porque te recuerden a alguien más sino porque te recuerdan a tí mismo en algún período no muy grato de tu vida.

De repente sonreía, después lloraba. Amaba hasta que le dolía y después quería matar a quien le provocaba dicho sentimiento.


Un día se cansó de "sentir" de manera tan intensa y creyó que "no podía más", sería una mórbida historia si explicara a detalle lo que incluye la frase antes entrecomillada, entonces como siempre, corrió asustada hasta encontrar palabras que sabía podían ayudarle.

Él no era afecto de las redes sociales pero para la suerte de quien sea aparecía como conectado en el mensajero. Primera señal, lo tomó ella así; la posibilidad de encontrarlo ahí era de verdad escasa. Lo ubicó y le mandó un mensaje esperando que le contestara porque, en efecto, cuando él estaba en línea, era como "ausente" y cabía también la posibilidad de que dicho mensaje fuera ignorado. Segunda señal; a menos de los 10 segundos contestó. Notó su desesperación y como lo he dicho, "un loco distingue a otro simil incluso entre líneas", comenzó a contarle la historia de cuando él se puso mal, fue una historia por más de muchos sabida, por ella misma escuchada pero nunca de sus propias palabras. Tuvo que pasar más de una hora para poder tranquilizarla, casi 90 minutos para intentar convencerla de que su vida no se reducía al momento por el que estaba pasando sino al resumen de 25 años por los que ya había andado. Tuvo que tragar, ella, muchas lágrimas para que sus ojos le permitieran ver más allá de la "visión túnel" de una mente desesperada. Tuvo que ignorar sus distorsiones cognitivas, ser conciente y hacer los sentires' a un lado. Tuvo él que soportar todo tipo de necedades negativas para que con palabras, y con una pantalla de por medio, ella pasara del negro, ya ni siquiera al blanco, pero hacerla alcanzar un azul.

"Mira, y ya no te diré más"

(Entonces le mostró esta liga)


Quizá fueron las palabras, las experiencias compartidas, el saber que no se encontraba sola, pudieron haber sido tantas cosas pero al momento de ver eso su mente logró alcanzar el color azul que él tanto tiempo había pretendido insertarle. Desde ese día, cada que siente que todo va en picada, no hace más que dar repeat' hasta que sus ojos se cansan de ver cuán simple puede ser "lo que sea".

Para que este escrito atrapara al lector debería de escribirse explícitamente lo que se mencionó en aquella ventana de mensajero pero tampoco es la idea, el lector está atrapado en su pequeña jaula mental como para hacer lo mismo con un texto, son cosas que descubre él mismo con el paso del tiempo.

- Míralo, no te diré más. Pero este video me hace creer que no todo está perdido, ¿con cual podrías decir tú lo mismo?

Tercera señal. Comenzamos.

Más importante que llamarse Ernesto, es elegir la banda sonora de tu vida.